Colegio Profesional de Antropólogos del Perú.

 

COLEGIO PROFESIONAL DE ANTROPÓLOGOS DEL PERÚ 
LEY Nº 24166

Performance e identidad en la fiesta ‘carnavalesca’ de la Virgen de la Candelaria en Puno: la puesta en escena de dos mundos que entran en tensión

Problemática desarrollada                                           

La problemática de la identidad y del performance en una “puesta en escena” como lo es la fiesta de la Candelaria en Puno se vincula con todo un mundo de simultáneos encuentros y desencuentros, de diálogo y de tensiones.   La construcción  de identidades colectivas locales–tanto mestizas como originarias, tanto hegemónicas como subalternas,– implica el desarrollo de mecanismos de auto-afirmación dentro de un espacio y tiempo determinados por  la fiesta. Para acercarse a este fenómeno social, con hondas raíces históricas, cabe plantear dos interrogantes: ¿Qué está en juego en esta “puesta en escena” a partir de las formas de expresión cultural que caracterizan a  esta fiesta? ¿Cómo, por qué y para qué  “representan”, o “performan”, los actores sociales en un escenario festivo tan complejo?  La relación dinámica  entre la  identidad  y el performance  constituye un rico y matizado diálogo durante la fiesta. Si bien es cierto que ambos conceptos no se han desarrollado en el mismo campo de estudio—dado que el de “identidad”, por un lado, ha sido abordado en gran parte por la antropología en relación a la cultura y el de “performance”, por otro, proviene de nuevos planteamientos teóricos de índole interdisciplinaria (y “posmoderna” para algunos)  que  los antropólogos sólo recientemente han empezado a tomar en cuenta—es evidente que ambos resultan muy útiles a la hora de analizar ciertas “dramatizaciones” sociales. 

La  fiesta de la Candelaria en Puno es un hecho cultural importante porque  plasma visualmente dos mundos socio-étnicos que entran en tensión y reconocimiento mutuo a través de las representaciones escénicas de pueblos originarios (aymaras y quechuas) y mestizos (provenientes de diferentes clases socio-económicas). Las identidades colectivas de los dos grupos  pugnan por representarse a través de un conglomerado de prácticas culturales, particularmente la danza: la morenada, diablada, caporal, etc. —o sea, con “trajes de luces”—de los mestizos frente a las danzas indígenas. En el escenario festivo se manifiestan la cohesión interna y el antagonismo simultáneamente, pues cada grupo étnico pretende cultivar la afirmación de sí mismo ante la sociedad y a la vez marcar enérgicamente la diferencia de sus valores culturales frente a los de su contrapartida. La Candelaria se desarrolla en un contexto “carnavalesco” (Bajtín, entre otros) donde cuestiones de poder y de jerarquía, de diferencias sociales, se “representan”, se “performan”, dentro de un desenfrenado ambiente lúdico y hedonista. El trasfondo de esta representación de las identidades los actores sociales en Puno surge del proceso histórico socio-cultural, originándose en la Conquista y la posterior colonización, que les ha tocado vivir a los pueblos originarios. La fiesta no sólo es alegre “diversión” para éstos sino la representación (o “en-carnación”) de su memoria colectiva. 


Relevancia del tema

La investigación realizada es importante porque la fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno es una de las tres  más grandes de Latinoamérica (junto con los carnavales de Oruro y de Rio). Gracias a los medios televisivos, la fiesta ha pasado de ser una fiesta local a ser un espectáculo presenciado masivamente a nivel nacional en el Perú.  Esta tesis es, además, el primer estudio sobre la Candelaria que ha utilizado, como base principal, el concepto teórico del “performance” en relación al problema de la identidad colectiva.

                       La tesis echa luz sobre la estratificación  social de Puno a partir de las prácticas festivas de originarios y mestizos.   La fiesta ayuda a consolidar la estructura social a nivel local e interno a la vez que ésta es “resistida” o “contestada”.  El análisis realizado también muestra cómo la fiesta narra, o re-crea, la historia pasada de un modo que tiene implicaciones para la situación actual de Puno, incluyendo el surgimiento de nuevos elementos estructurales en esta ciudad en proceso de pujante desarrollo.  Asimismo,  ilumina la índole socio-política de la fiesta, incluyendo una lucha por la memoria histórica; ésta, a su vez, está vinculada con nuevos esfuerzos reivindicativos basados en un contenido discursivo e ideológico “aymara”. La fiesta de la Candelaria proyecta la “memoria encarnada” específicamente mediante la danza y su correspondiente música.  (Esto se contrasta con la memoria registrada por la escritura en diferentes modalidades.)

                     Por último, esta investigación amplía los hallazgos de otros estudios que  han mostrado cómo las fiestas populares y religiosas (del mundo entero) muchas veces sirven de medios para plasmar latentes, o abiertos, conflictos socio-económicos y culturales.

Hallazgos principales

La festividad de la Virgen de la Candelaria funciona, en parte, como la clásica “válvula de escape” en el sentido que  se representan conflictos sociales latentes (que en el pasado se habían dado de forma manifiesta, con consecuencias serias) de una manera que ayuda a mitigar futuras tensiones entre los grupos en cuestión. Los actores sociales expresan, mediante las danzas, sus emociones, su historia y su identidad colectiva de un modo pacífico y hasta divertido.   

Las representaciones de identidad durante la fiesta también tienden a “poner en escena” la estructura social actual de Puno, junto con sus correspondientes tensiones. Los grupos originarios (quechuas y aymaras) ponen de manifiesto, y afirman, el legado cultural de una raza “pura” existente aún, con patrones y valores culturales que se han ido preservando a pesar de la opresión que han sufrido; por otro, el grupo mestizo—grupo hegemónico en términos raciales o étnicos—tiende a representar, a través de los personajes representados en sus danzas, su propia herencia cultural (por ejemplo, el pasado colonial). A su vez, la fiesta de la Candelaria parece ser, a primera vista, una celebración religiosa católica pero también se celebra el culto a la tierra, a la pachamama.  La naturaleza sincrética de la fiesta interactúa, de manera compleja, con prácticas festivas “carnavalescas” marcadas por la irreverencia y la inversión simbólica (parodias de la “cultura oficial”, tanto seglar como religiosa).

Otro hallazgo importante es la progresiva “confiscación” de la fiesta de la Candelaria por parte del sector hegemónico (o sea, mestizo).  La fiesta nació  entre los pueblos originarios de Puno, pero cada vez más es dominada por las comparsas de los mestizos con sus “trajes de luces”, a las que los medios televisivos prestan más atención que a los grupos de danzantes indígenas.  Más días de la fiesta se dedican a las danzas de los mestizos que a las de estos últimos.  Esta “confiscación” puede, con el tiempo, reavivar tensiones que el resto de la fiesta actualmente tiende a mitigar.

            Por último, hemos constatado que los “originarios” de Puno no suelen denominarse así (y menos con el término “indígena) sino que se identifican directamente como aymaras o quechuas.  Si bien es cierto que existen tensiones históricas entre estas dos etnias (cuyas ramificaciones en el medio festivo de la Candelaria se estudiarán en un momento del futuro) en este trabajo se los han agrupado ya que forman claramente un bloque distinto al de los mestizos, con quienes han estado en una relación conflictiva históricamente.  Como parte de esta problemática, es de notar el surgimiento de la noción de una nación aymara en la zona de Puno con la que los quechuas  y mestizos también  tienden a identificarse.

                                            Danzante del día de Trajes de Luces

   CHARO TITO MAMANI

Egresada de la universidad nacional mayor de san marcos. Con una maestría en antropología en la PUCP

 Asesor de la tesis. Alejandro Diez.

Autor: 
CHARO TITO MAMANI
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